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Chapi Junco, Argentina.

Chapi Junco, Argentina.

Hace 26 años que escucho "sos tan bonita de cara" "si tan sólo adelgazaras un poco"  Nunca le di importancia. O sí. Tal vez en estos años no hice más que "comerme" la opinión del otro, el prejuicio, la mirada. Esa cultura que buscaba verme flaca no logró más que generarme un obsesión en torno al peso. Varias veces bajé varios kilos, pero siempre volví a caer.  Hasta que de repente apareció Male, que fue sin dudas la profesional que necesitaba. Sensata, divertida, clara, motivadora. Alejadora de balanzas profesional. Y de repente me encontré internalizando información, mirando videos, haciendo "deberes". Y de repente tenía una lista de objetivos, que los tenía más claros de lo que pensaba pero desorganizados.  Y de repente los organicé, y me organicé. Y arranqué. Y de repente se borraron las excusas. Y de repente fui mi prioridad y no mi última opción. Y nadie se ofendió, ni se alejó, ni me dejó de querer por eso. Y de repente empecé a comer rico y sano. Borré el ir a la dietética y comprar mil cosas de nombre raro y paquete verde cada vez que arrancaba una dieta. Y de repente empecé a trotar poquitititito, pero por voluntad propia y a enojarme cada vez que llovía porque no podía salir a caminar.  Y de repente hace mil años que no me peso, porque mi felicidad no está en los dos kilos menos los viernes cada quince días. Y de repente me tropecé, pero no tarde en pedir ayuda y volver a levantarme. Y de repente no me costó. Y de repente sí. Y si me cuesta, me lo permito. Y de repente llegó Diciembre sin estrés. Cumpliendo uno de mis mayores objetivos "estar en calma". Y de repente estoy más delgada, y de repente disfruto del ejercicio. Te Quiero mucho! GRACIAS!!
Asesorías | Hábitos Conscientes
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2020-07-01T22:18:03+00:00
Hace 26 años que escucho "sos tan bonita de cara" "si tan sólo adelgazaras un poco"  Nunca le di importancia. O sí. Tal vez en estos años no hice más que "comerme" la opinión del otro, el prejuicio, la mirada. Esa cultura que buscaba verme flaca no logró más que generarme un obsesión en torno al peso. Varias veces bajé varios kilos, pero siempre volví a caer.  Hasta que de repente apareció Male, que fue sin dudas la profesional que necesitaba. Sensata, divertida, clara, motivadora. Alejadora de balanzas profesional. Y de repente me encontré internalizando información, mirando videos, haciendo "deberes". Y de repente tenía una lista de objetivos, que los tenía más claros de lo que pensaba pero desorganizados.  Y de repente los organicé, y me organicé. Y arranqué. Y de repente se borraron las excusas. Y de repente fui mi prioridad y no mi última opción. Y nadie se ofendió, ni se alejó, ni me dejó de querer por eso. Y de repente empecé a comer rico y sano. Borré el ir a la dietética y comprar mil cosas de nombre raro y paquete verde cada vez que arrancaba una dieta. Y de repente empecé a trotar poquitititito, pero por voluntad propia y a enojarme cada vez que llovía porque no podía salir a caminar.  Y de repente hace mil años que no me peso, porque mi felicidad no está en los dos kilos menos los viernes cada quince días. Y de repente me tropecé, pero no tarde en pedir ayuda y volver a levantarme. Y de repente no me costó. Y de repente sí. Y si me cuesta, me lo permito. Y de repente llegó Diciembre sin estrés. Cumpliendo uno de mis mayores objetivos "estar en calma". Y de repente estoy más delgada, y de repente disfruto del...
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